
Hollman Morris
Después de pasar la tarde del sábado pasado tomando fotos de restaurantes en Jackson Heights y Corona para un reportaje, decidí pasar por Terraza Café a ver la proyección del documental ‘Testigo indeseable‘ de Juan Lozano, basado en el trabajo del periodista colombiano Hollman Morris. Todavía me estoy debatiendo si perdí mi tiempo o no. Tenía bastante expectativa por ver este documental y escuchar hablar a Morris, quien fue galardonado hace un poco por Human Right Watch en Nueva York por su trabajo periodístico en Colombia.
‘Testigo indeseable’ es un acertado reflejo de cómo periodistas como Morris hacen periodismo en Colombia, y cómo los medios tradicionales reportan a medias en la mayoría de los casos. Una escena de antología del documental es aquella en la que un canal de noticias, Caracol TV, pasa un segmento donde un grupo de periodistas le celebran el cumpleaños al ministro de gobierno de Colombia. Sin palabras para describirla. Realismo mágico.
Pero ‘Testigo indeseable’ tampoco es la excepción. Le hace honor en gran parte a lo que critica. En medio de la proyección me preguntaba a mí mismo si tomar un bando para reportar en un país en el que casi todos los medios toman bando según los intereses de turno, es lo más conveniente para un profesional con el bagaje de Morris? Por suerte, Morris aclaró a la audiencia después de la proyección que Lozano había hecho ese trabajo con él como figura central y no que él mismo había producido ese documental para mostar cuan buen reportero es. La aclaración llegó tarde, ya el prejuicio estaba formado en la cabeza de muchos de los que estabamos allí presentes.
Pensándolo bien, me quedé con las ganas de ver muchas más imagenes de esa otra Colombia, la que no reportan de a mucho los noticieros ni la prensa escrita. En eso, ‘Testigo indeseable’ también quedó en deuda conmigo, y estoy seguro que con muchos de la audiencia en Terraza.
En otra parte del trabajo, Morris le da entrada libre al cineasta para que ingrese a su círculo familiar más cercano, su esposa y sus dos pequeños hijos. Respetable su decisión, pero debatible desde el punto de vista de hasta dónde un periodista que debe mantener cierta imparcialidad (cierta ya que según lo visto parece que es imposible ser imparcial en Colombia y en muchos de países suramericanos) en su trabajo trae su familia a la palestra pública por más que las circunstancias lo ameriten.
Lo que más resalta en ‘Testigo indeseable’? Ese contacto con las víctimas invisibles del conflicto armado colombiano, que a pesar que todos sabemos que existen en los campos más apartados de Colombia, muchas veces sus caras aparecen en la pantalla de los medios. Sin embargo, el conflicto colombiano tiene muchos más actores armados que los paramilitares y el ejército, y en eso adolece ‘Testigo indeseable’ en presentar todas las aristas de la catástrofe que aún sigue carcomiendo a la sociedad colombiana.
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Por otro lado, parece que la intolerancia de la que se habla en ciertos apartes del documental también llegó a Jackson Heights, Queens. (Este cruce de palabras me lo perdí ya que minutos antes me había marchado) Según Javier Castaño, editor de Queenslatino.com, y según lo que se aprecia en el video que sigue, el periodista colombiano Juan Carlos Velázquez, quien de vez en cuando reporta para Caracol TV desde Nueva York, fue agredido verbalmente por Freddy Castiblanco, propietario de Terraza Café, durante el acto público. Minutos después, cuando Velázquez hizo uso de la palabra y expresó su indignación, Castiblanco tuvo que pedir disculpas no sin antes lanzar otros sutiles ataques.
Ya al principio del evento Castiblanco había tratado de dar un ‘lavado de cerebro’ a la audiencia con su retórica política, inclusive si los allí presentes estaban pagando por el servicio que presta Terraza Café. Si las discusiones comunitarias que Castiblanco – quien inclusive tiene planes de crear un programa de radio local – quiere que se den en Terraza Café son de este calibre por sus ataques, será bastante difícil que produzcan reflexiones interesantes. Amanecerá y veremos…
Señor Bayona,
Peca usted de lo mismo que condena. El escarnio público es una medida medieval y estéril y tanto usted como Castiblanco, a quién usted hoy ahorca, se valen de él para visibilizar sus posiciones políticas. Pero, Castiblanco se disculpó en público y con el mismo micrófono con el que señaló injustamente a un periodista, optó por pedir disculpas. Está claro que no por tener un micrófono o una estación, lo que se diga a viva voz es receptáculo de verdades, pero tampoco tener una columna en un diario latino, señor Bayona, lo hace más elocuente o certero. Lo que es más, me sorprende que no haya escuchado una sola de las aclaraciones que hizo Hollman Morris, en la película y durante la charla, acerca de la compleja naturaleza del conflicto y sobre los múltiples actores que la componemos. Y me incluyo en ella, señor periodista, porque quiero librarme de la distancia con la que usted parece ver el conflicto. Permítame decirle que una columna de opinión, que hoy es más un claro intento de desprestigio de Castiblanco y de los esfuerzos de Hollman por hacer heteroglósico el periodismo colombiano, parecen más un chisme de provincia que una muestra del periodismo neutral del que usted se jacta en su artículo. Basta ya de ver sólo lo que se quiere ver.
Sr. Bayona, me parece de muy mal gusto que un periodista como ud dice ser, escriba una columna sobre algo que no escucho o sea la opinion de otra persona y sobre un tema que es de conocimiento publico; los medios,reporteros y periodistas “Independientes” q ahora se rasgan las vestiduras son los mismos que nunca dijeron nada acerca de las masacres del desplazamiento por parte del glorioso ejercito colombiano y sus compinches los Paramilitares, simplemente se limitaban a replicar los partes oficiales; Esto no quiere decir que yo apruebe las acciones criminales de los guerrilleros pero el punto que se toca con la critica de Freddy Castiblanco es valido y real pues los periodistas de los grandes medios Colombianos tienen un patron que tienen que seguir y es demonizar a los guerrilleros y minimizar la barbarie de algunos miembros del ejercito en complicidad con los paramilitares.
Ahora que ya por medio de wikileaks y de unos pocos periodistas de vocacion, sabemos la podredumbre que fue la mal llamada seguridad democratica, estos corresponsales, periodistas o como los quieran llamar son complices por omision, faltaron a su deber que es informar con veracidad fueron sesgados a favor del Uribismo.
A y un concejo Sr. Bayona mejor siga tomando fotos en los restaurantes.