[Este artículo fue publicado originalmente en la revista de AARP en abril de 2011]
Benjamín A. Juárez Echenique, reconocido director de orquesta mexicano, quien hasta el año pasado fuera el director de cultura, tecnología y desarrollo del Instituto de Investigaciones José María Luis Mora de México, es el nuevo decano de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Boston.

Benjamín A. Juaréz, decano de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Boston
A sus 59 años, Juárez inicia otra etapa en su carrera artística de más cuatro décadas en tres continentes, sumada a su experiencia administrativa como director del Centro Nacional de las Artes y director de actividades culturales de la Universidad Anáhuac del Sur en Ciudad de México.
En su nuevo cargo sus metas no son pocas. Entre ellas conectar la Escuela de Bellas Artes y su alumnado al mundo global del siglo 21 combinando arte y tecnología, y además crear oportunidades para que aspirantes hispanohablantes accedan a sus programas de música, teatro y artes visuales.
P. ¿Cómo una universidad clásicamente americana escoge como decano a un artista latinoamericano, que su primer idioma es el español y que ha hecho su carrera en Europa, China y México?
R. Lo veo como una voluntad de cambio. La universidad de Boston asume que es un líder global con instalaciones y programas de intercambio con México y Latinoamérica, India, China y aún con Los Ángeles que casi es otro país. El tener a un decano con una perspectiva global es la mejor opción en estos momentos.
P. ¿Cuáles son los desafíos del cargo que ahora ocupa?
R. Encontré tres escuelas excelentes, música, teatro y artes visuales. El primer desafío, que también llamo oportunidad, es crear un colegio, una facultad, para que surjan más iniciativas interdisciplinarias. Que dejen de ser tres entidades aisladas. También incrementar servicios y oportunidades artísticas a los estudiantes de arte y a todos los demás estudiantes de la universidad.
P. ¿Por qué estudió administración de empresas en 2001, a sus 51 años?
R. Mi jefe en ese momento, el rector de la Universidad de Anáhuac, me obligó. Al principio dije, ‘a lo mejor estoy perdiendo el tiempo’, pero poco a poco cambié de opinión. Tuve la oportunidad de venir a la escuela de negocios de Harvard donde los maestros citaban de memoria a los filósofos griegos, en griego. Gracias a toda la experiencia pude desarrollar otras partes de mi carrera, si no, creo que no estaría aquí en Boston.
P. ¿Qué aspectos de la interrelación entre arte y tecnología quiere aplicar en la Escuela de Bellas Artes?
R. El uso de la tecnología es otro de los grandes retos. Casi todos nuestros eventos artísticos – conferencias, conciertos, muestras en las galerías – se pueden acceder gratis en Internet. Estamos rescatando más de mil cintas de carrete análogas de nuestros archivos que cuentan musicalmente la historia de la escuela de música desde 1960. Sabemos que nuestro público está en el mundo real y el virtual, y en las distintas plataformas. Ahí es donde daremos a conocer nuestro trabajo.
P. ¿Las escuelas de arte cambiarán su forma de trabajar a largo plazo debido a la tecnología?
R. Desde luego. Es una iniciativa global que viene del modelo de conocimiento abierto que se inició en MIT (Massachussets Institute of Technology). Se están sumando muchas escuelas como el instituto de música de Cleveland, por ejemplo. Es una política en boga tanto en España como en Latinoamérica. Integrar herramientas tecnológicas nos permite ofrecer a cualquier persona en el mundo la posibilidad de ver lo que está sucediendo dentro de nuestras aulas.
P. ¿En base a lo anterior, qué consejos le puede dar artistas en formación?
R. Que se informen de qué está pasando en el mundo del arte tanto en América Latina como en Europa o África. Es muy importante estar enterado de qué sucede, de compartir nuestras inquietudes creativas. Es un viaje alrededor del mundo, ya no en 80 días sino en 8 minutos por Internet. Si queremos ser más productivos tenemos que ser más seguros en nuestras búsquedas, mantener la comunicación, usar las redes sociales para tender redes de complicidad y colaboración. Sin darme cuenta ya tengo mas de mil amigos en Facebook y espero que siga creciendo.
P. ¿La relación entre el mundo académico latinoamericano y estadounidense crecerá o solo unos pocos profesionales podrán ocupar puestos como suyo?
R. La respuesta la tenemos en una sola palabra: demografía. Los hispanohablantes somos la población de mayor crecimiento en Estados Unidos. Aquí en Nueva Inglaterra hay también dos decanos en universidades importantes. Julio Frink, decano de salud pública en Harvard y Martín Camacho, decano de artes y ciencias en el Community College de Rhode Island. No pienso en ese discurso gastado de fuga de cerebros sino en que estamos abriendo camino para que otros vengan a estudiar a estas instituciones y que sigan con éxito nuestros pasos.
P. ¿Percibe algún cambio estructural en las universidades estadounidenses en referencia al uso del idioma español?
R. Si no fuera así no estaría sentado en esta oficina. El mundo académico y artístico son el reflejo de lo que pasa en la sociedad. Cada vez hay más latinos jugando en equipos de béisbol, aparecen mejores restaurantes brasileños o mexicanos, en lo político, nuestra senadora estatal, Sonia Chang-Díaz, tiene apenas 32 años y es cabeza del comité de cultura del senado. Siento una apertura a la lengua y a la cultura.
P. ¿Terminará su carrera artística en Boston o es un alto en el camino?
R. Es difícil ver lo que le reserva el futuro pero espero seguir trabajando hasta el último día de mi vida. Por lo pronto concentrado en aportar lo que se pueda con todo mi corazón y mi imaginación a esta universidad. Dios dirá que nos espera en el camino.