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(USA-Argentina-Chile-Perú) “Deja que el mundo te cambie… y después intenta cambiar el mundo”, conclusión a la que llegaron dos jóvenes argentinos quienes en 1952 se embarcaron en un viaje de exploración por Suramérica, que a la larga se convirtió en un auto descubrimiento personal.
“Diarios de la Motocicleta” la nueva película del director Brasilero Walter Selles (Tierra Extranjera 1995, Estación Central 1998, Detrás del Sol 2001), es una muy bien lograda y poética historia sobre el despertar de la conciencia social de una de las figuras mas sobresalientes del siglo veinte, como lo fue Ernesto “El Che” Guevara. Una película artística que no cae en el tedio, y a la vez una película política sin necesidad de ser pedagógica.
Interpretada por Gael García Bernal como el carismático Ernesto Guevara de la Serna; Rodrigo de la Serna como su hábil y astuto compañero de viaje Alberto Granado; Mía Maestro como Chichina; Gustavo Bueno como el idealista Dr. Hugo Pesce y Jorge Chiarella como el Dr. Bresciani director del leprosario de San Pablo en el Perú.
Ernesto Guevara de la Serna, un estudiante de último año de medicina, de 23 años, especializado en lepra, y su amigo mas cercano Alberto Granado, bioquímico de 29 años, en el año 1952 deciden aventurarse en un viaje por Suramérica desde Buenos Aires- Argentina, con el objetivo de llegar a Venezuela para el cumpleaños numero treinta de Alberto. Para ello se embarcan en “La Poderosa”, una motocicleta Norton 500, del año 1939, con la cual inician la travesía que duraría ocho meses y les llevaría por mas de doce mil kilómetros de tierra Suramericana.
En Diciembre de 1951 parten de Córdoba Argentina, hacia Buenos Aires para despedirse de la familia de Ernesto, y días después el 4 de Enero de 1952, emprenden el largo viaje. Primera parada Miramar donde Ernesto visita a Chichina su novia quien trata de persuadirlo para que se quede diciéndole que no le “esperara por mucho tiempo”. Sin lograr resultado con ello, Chichina le da a Ernesto 15 dólares para que le compre un vestido de baño en Miami última parada del viaje. Este será el único capital con el que contaran Alberto y Ernesto durante su larga travesía.
Dejando atrás una posición y un futuro lleno de comodidad, se dirigen hacia los andes Chilenos atravesando Temuco y Lautaro hasta llegar a Valparaíso. En Temuco, Ernesto decide coquetear con la esposa de un mecánico local quien les esta ayudando a reparar La Poderosa, lo que desencadena una peligrosa trifulca en la cual “Fuser” y “Mial” como se apodaban entre ellos, tienen que correr por sus vidas antes que el esposo traicionado y sus amigos les trunquen los planes de llegar en una sola pieza, a Venezuela.
Al día siguiente, “La Poderosa”, no da más, y es así como continúan este viaje a pie dirigiéndose a Valparaíso y después al desierto de Atacama en el norte de Chile. En Atacama Ernesto conoce una pareja de mineros que por ser comunistas no consiguen trabajo en las minas de la región, y tienen que ocultar sus tendencias políticas para poder ser contratados por las compañías multinacionales. Ante esto Ernesto realiza su primer acto de protesta, apedreando un camión cargado de mineros de la compañía Anaconda.
En Abril de 1952 arriban al Cuzco y a Machu Picchu en el Perú donde descubren la riqueza de la civilización Inca, y a sus descendientes actuales viviendo en la mas extrema pobreza. En Lima reciben la ayuda del Dr. Hugo Pesce, quien les da comida, refugio y las cartas de recomendación necesarias para llegar hasta el leprosario de San Pablo al norte del Perú, con el único pedido a cambio que le den su opinión personal sobre la novela que viene trabajando y a la cual Alberto califica de “obra maestra”, mientras que Ernesto en un gesto de sinceridad que le era característico, le pide que mejor se dedique a lo que mejor sabe hacer. A curar enfermedades.
El leprosario de San Pablo marca el punto de cambio en la vida de Ernesto. A pesar de ser el sitio de tratamiento mas importante de la época para los enfermos de lepra, también es un sitio donde se palpa una discrimación hacia los pacientes quienes tienen que vivir separados del equipo medico. Ernesto no hace caso de las reglas impuestas en el sitio y decide ser parte activa de la colonia de leprosos organizando entre otras cosas un campeonato de fútbol, en el cual su equipo gana por un muy dudoso gol de ventaja.
Su cumpleaños numero 24, el 14 junio de 1952 es festejado por el grupo medico, pero un acto de rebeldía Ernesto decide ir a festejarlo con los enfermos de lepra, atravesando el río Amazonas a nado en medio de la noche, pero a sabiendas que estaría donde su espíritu se lo pedía. Poco a poco se iba emergiendo quien la historia conocería y tendría mucho de que hablar años después “El Che” Guevara.
El guión cinematográfico del Puertorriqueño José Rivera logra de manera poética y directa reflejar el proceso de cambio de estos dos personajes a través de su larga travesía, mostrando una Suramérica de hace cincuenta años atrás en la cual han sido muy pocas las cosas que han cambiado al día de hoy. Rivera comenta: “hubo muchos retos al escribir este guión. ¿Como abordas un personaje de la magnitud de Ernesto “El Che” Guevara?, quise humanizar el mito, pero también hacerle honor a la memoria, y ser fiel a la historia, por eso fue importante darle un peso similar al personaje de Alberto”.
Para el director Brasileño Selles Diarios de la Motocicleta es una historia sobre auto descubrimiento en una travesía a través de un continente desconocido. “Es una historia sobre la amistad y la solidaridad, sobre las decisiones emocionales y políticas que todos debemos hacer en la vida y a través de ellas encontrar un lugar en el mundo por el cual vale la pena luchar”.
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