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A sus 32 años, Alejandro Amenábar, dirigió, edito, coescribio, coprodujo, y compuso la música original para Mar Adentro, su cuarta película. Nacido en Santiago de Chile, pero de nacionalidad española, en estados unidos se le conoce por haber dirigido “The Others”, protagonizada por Nicole Kidman. Anteriormente había dirigido en españa, “Abre los Ojos”, con Penélope Cruz, y “Tesis”, su audaz debut cinematográfico a los 23 años. Mar Adentro le ha valido premios como mejor película en los premios al Cine Europeo (equivalentes al Oscar), y la nominación al renglón mejor película en los Globos de Oro 2004.
P: Como cineasta, que significó para ti trabajar la historia de Ramón Sampedro, y el tema del derecho a morir con dignidad?
AA: Como cineasta es todo lo que rodeaba el tema secundario de la película, que es la eutanasia. Nunca me plantee hacer una película sobre la eutanasia. Lo que me iba atrapando era lo que había alrededor. Un hombre con mucha serenidad, con aparente lucidez, pidiendo algo que nos puede parecer chocante. Veía un hombre que estaba en un medio rural y que había escrito un libro con la boca, y me fui a una librería a comprar el libro, para ver lo que había escrito y como lo había hecho, y lo que me encontré allí fue un libro brillante, con muchísima sensibilidad y reflexiones. De entrada sentía cierta admiración por aquel tipo, pero nunca pensé en hacer de aquello una película.
Después de hacer “Los Otros” (2001), investigue un poco más sobre el personaje, y gente muy próxima a Sampedro me habló sobre la historia que no había trascendido a los medios. Su historia intima, todo ese mundo de amor. Los diferentes tipos de amor que tenia alrededor, todas estas mujeres enamorándose de él, la importancia de los sueños en su vida, la importancia de los viajes y su sentido del humor. Ahí vi una manera de hacer una película, siempre fascinado por todo esto. En el momento que me dijeron, que no fue una, sino más de cinco mujeres enamoradas de él, y hasta una le pidió incluso casarse, me dí cuenta que alguien que tan solo puede mover su cabeza y tiene este poder tan grande de seducción, tiene que ser alguien fascinante, y ahí fue cuando decidí hacer la película.
P: El proceso de abordar a la familia sobre el tema, fue muy difícil?
AA: No fue difícil. Fue cuidadoso, con mucha cautela. Estábamos tratando material humano y los protagonistas reales de la historia estaban vivos. Lo hicimos con muchísimo cuidado. Primero me aproximé a ellos antes de escribir el guión, para decirles que “quizás” escribiría un guión sobre Ramón Sampedro, o vagamente inspirado en la historia y que me gustaría tener anécdotas. La actitud de ellos fue cauta también, y poco a poco se fueron enganchando con el proyecto, y se fueron ilusionando con la idea. También no quería renunciar a contar la relación tan contradictoria y claramente enfrentada a veces que existía entre los dos hermanos, y en ese aspecto fueron muy respetuosos. Tuve nervios cuando vieron la película por primera vez, por ver la reacción a eso, y recuerdo que el hermano de Ramón me dijo: “ya me toco hacer de malo otra vez”, ósea que era como si en la casa él había asumido ese rol.
P: La constante de la muerte y el más allá en todas tus películas, es algo personal o es un tema que quieres trabajar mas profundamente?
AA: Nunca me lo plantee premeditadamente, pero esta ahí, esta en mis películas. Quizás el hecho de que la muerte este allí, no es en si lo que me interesa, sino como los individuos nos enfrentamos a la muerte. Eso quizás me interesa más. Como a veces se instrumentaliza la muerte. Como consolamos a nuestra gente cercana cuando pierden algún familiar. Como nos enfrentamos a la idea de la perdida. La muerte es el final de un viaje, no se si el comienzo de otro, pero todo nos lleva al final a un viaje. Creo que eso tiene que ver como entiendo las películas, y en concreto “Mar Adentro”.
Siempre pensé en una película de viajes. Alguien como Ramón Sampedro, que con solo 20 años, ha dado la vuelta al mundo y que después de un accidente tiene todo un mundo de ensoñaciones, y cuyo destino final es el mar. Eso es lo que simboliza el viaje.
P: El componer la música de tus películas es un elemento importante dentro de cada una de tus producciones. De donde viene esa influencia musical?
AA: Desde niño me ha interesado la música de cine. Soy un aficionado de las bandas sonoras. Cuando chico, me gustaba leer, escribir, y componer la música para mis historias. Si coges todos esos elementos juntos, desemboca en hacer una película.
Si el productor de mi primer largometraje, hubiera dicho vamos a usar este músico, lo había aceptado plenamente, pero hubiera estado muy encima supervisando todo. Fue el propio José Luis Cuerda (mi productor), quien dijo: “por que no lo intentas tú”?. Desde entonces lo intento yo, con muchas ganas y dedicándole muchas horas. Pero con una mezcla de pudor, por que me siento como un niño a veces delante del teclado, y no lo vuelvo a coger hasta la siguiente película.
P: El cine Español tiene una identidad propia, y ha crecido en los últimos tiempos. Crees que vale la pena venir a EEUU, a hacer un cine diferente y de paso sacrificar mucha de la libertad creativa, solo por ser parte de este sistema?
AA: No voy a juzgar lo que hacen otros directores. Yo voy a decir como yo lo veo. Para mi, y eso tiene que ver con el viaje. Lo más emocionante y lo que hace esta profesión tan excitante, es hacer ese viaje mental. Cuando empiezas a pensar cual es la película que te gustaría ver el próximo año y empiezas a diseñarla, en el fondo es un viaje que se propone a los espectadores. Eso es lo que me resulta tan estimulante. Ahora, entiendo que a lo mejor hay otra gente que tiene otra serie de prioridades. Cuando era niño y nos mandaban a escribir una redacción, lo que mas odiaba era que nos impusieran un tema. Quería que el tema fuera libre, y pensar que vienes a Hollywood a escribir al dictado, pues la verdad no me interesa. Me encantaría venir a Hollywood, trabajar con unos cuantos actores y actrices que admiro muchísimo, con un presupuesto holgadísimo, con una orquesta musical maravillosa, con un formato panorámico y 15 semanas de rodaje. Pero si eso implica escribir al dictado, no me interesa, seria simplemente aburrido.
P: Te retiraste de “estudiar” cine, para “hacer” cine. Una de las causas de tu retiro de la escuela de cine fue tu profesor de escritura de guiones, que se llamaba Castro, nombre que usaste en uno de los personajes de “Tesis”. Nunca pudiste pasar esa materia con él, pero hoy día escribes tus guiones. Esa dicotomía, cuando se resolvió?
AA: El hecho de ponerle el apellido a este personaje en “Tesis”, fue un alarde de juventud. Lo que critico allí, es una situación general de apatía y una muy mala planificación de estudios, independientemente que los presupuestos de la facultad de ciencias de la comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, sean limitados o no. Creo que allí hay una carencia, en cuanto al fondo de lo que es esta profesión. Eso es algo que te das cuenta en tu primer día de rodaje fuera de la universidad. Ese día aprendes todo lo que no has aprendido en la carrera y eso siempre lo he criticado.
Es verdad que lo personalice y lo puse en un profesor en concreto, por que quizás su asignatura era la quinta esencia de cómo se movía aquella facultad. Allí hay una especie de descoordinación donde nadie enseña realmente lo que debería enseñar, y aparte las materias que se enseñan no tienen nada que ver con la profesión.
P: Cual es el futuro para Amenábar? Su próximo proyecto?
AA: Nada. Cuando hago una película, no tengo ninguna otra en mente. Hasta que no me he quitado la anterior de la cabeza, no me meto en otra. Eso va asociado a las ganas que el viaje sea lo más intenso, lo más variado, y lo más sorprendente posible. Es imposible para mi tener dos proyectos en la cabeza. Tengo que salir ahora del mar, y adentrarme en otro sitio.
P: Existe una generación de directores latinos aquí en EEUU que están haciendo carrera cinematográfica, cual seria tu mensaje a ellos?
AA: Una cosa que decía recientemente a unos alumnos de imagen en Madrid, era que “llenen sus vidas”. Es importante vivir, experimentar y plantearte las cosas. Plantearte políticamente donde estas, para que algo de eso pueda aflorar en las películas. Es importante que haya vida y que hayan personas involucradas en las películas. No perder nunca esa perspectiva, ni la dimensión humana de las cosas.
fotos: Federico Rodríguez.
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