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My articles / Mis artículos > Aprendiendo a vivir con VIH.

Oswaldo Blanquiz fue diagnosticado con VIH (virus de inmunodeficiencia humana), en el año 1991, pero no fue hasta 1996 que empezó a presentar síntomas de la enfermedad y a batallar contra ella. Desde entonces este venezolano de 40 años, se ha convertido en un ejemplo de lucha y superación frente a la epidemia del siglo XX.

“En el 96, estuve todo el año recibiendo quimioterapia por un sarcoma de Kaposi que me salió en un pulmón. Empecé a buscar mejores opciones medicas y dos años después me enteré de la existencia de Aid for Aids aquí en Nueva York. Decidí dejarlo todo y emigrar a esta ciudad, para vivir mejor siendo VIH+”, dice Oswaldo.

Al llegar aquí encontró mejores opciones medicas, pero a la vez otros problemas de salud. “Ese mismo año me diagnosticaron con leucemia. Era la segunda vez que el mundo se me caía encima, pero sabia que tenia que seguir luchando. El acceso a medicamentos aquí, me abrió posibilidades que en Venezuela nunca tendría”, relata.

En el año 2001 cuando ya había mejorado su salud, vuelve a sufrir una recaída. “A causa de la enfermedad tuve un desprendimiento de retina en un ojo, y quede prácticamente ciego. Me deprimí mucho por la situación y eso me empezó a afectar no solo mi salud física sino psicológica”, recuerda, a lo que agrega,

“Por eso cuando crearon los grupos de apoyo en Aid for Aids, en el 2002, me uní a ellos. A partir de ahí decidí comenzar una nueva vida, renacer. Estar aquí luchando contra mi enfermedad, con todos estos recursos a mi alrededor, es una oportunidad que la vida me ha dando y no la voy a desaprovechar”.

Los grupos de apoyo de Aid for Aids, no solo le han ayudado psicológicamente, sino que le dan herramientas para desenvolverse en esta ciudad, como referidos para vivienda, tratamiento médico, alimentación y consejo legal. “Cuando eres inmigrante con VIH, piensas que se te acaba el mundo, por que estás solo y sin amigos. Comenzar de nuevo es bien difícil por el cambio de cultura”, comenta.

Oswaldo consiguió estatus de asilado hace tres años, y logró traer a su hijo de 9 años y a su madre de Venezuela, con quienes vive en Brooklyn. Actualmente se prepara para convertirse en consejero de salud para personas viviendo con VIH, en especial niños que padecen la enfermedad y se han quedado huérfanos.

ATENCION ESPECIAL A INMIGRANTES.

Aid for Aids, fue fundada en el año 1996 por el activista venezolano Jesús Aguais, y desde entonces ofrece diferentes programas a personas viviendo con VIH. Uno de ellos es el grupo de apoyo y enfoque que dirige el peruano Julio Maldonado, quien desde hace cinco años hace parte de la organización.

“El grupo nació por que muchos de los inmigrantes con los que trabajamos, no vienen por cambiar su vida, sino por la búsqueda de acceso a tratamiento y medicación. El impacto es mucho mayor por que están dejando su familia y su vida completa en su país”,

“El grupo de apoyo y enfoque ayuda a esos inmigrantes a integrarse a esta sociedad, con la dinámica de no solo hablar como se sienten, de llorar, sino también de cómo quisieran que sean sus cosas aquí. Por supuesto dándoles su propio espacio y respetando su cultura”, dice Maldonado, quien además se encarga del programa de enlace, y del programa de educación y entrenamiento para el VIH, todos dirigidos a la población inmigrante.

Existen muchos grupos de apoyo en diferentes organizaciones, pero la diferencia en Aid for Aids, es la forma como este está planificado. “Somos la única organización que tiene un grupo de apoyo para personas viviendo con VIH, los días sábados, pensando precisamente en la gente que trabaja durante la semana”, y agrega,

“es como la tradición de la familia latina, nos reunimos para almorzar el fin de semana y contarnos como van las cosas, al mismo tiempo que aprovechamos esta reunión para educarnos acerca del VIH, y aprender a vivir con VIH” dice Maldonado, quien además aclara,

“Muchas personas tienen muchísimo tiempo sabiendo que son VIH+. Aceptaron el diagnóstico, pero no han aprendido a vivir con él. Aquí en medio de un ambiente de respeto por la religión, sexo y orientación sexual, expresamos nuestros sentimientos e ideas de cómo vivir mejor con la enfermedad”.

La confidencialidad es la mayor preocupación de los que quieren participar de estos grupos y que no lo hacen por el miedo a ser estigmatizados. “la primera regla, y que es inquebrantable, es que lo que ahí se habla, ahí se queda. Dentro del grupo y nada más” enfatiza Maldonado.

EL MIEDO DE LA MUJER LATINA.

Nuris Núñez vivió hasta hace seis años en su natal Venezuela. La decisión de emigrar a Nueva York la tomó en el año 1998 cuando sin ningún síntoma, pero sintiéndose rara de salud, fue al medico y este le informó que era portadora del virus del VIH.

“Sentí que el mundo se me venia abajo y solo pensaba en mi familia. Vivía en un sexto piso y pensé en lanzarme por el balcón, pero no tuve el valor para hacerlo, y decidí luchar contra la enfermedad. En un centro de salud, conseguí medicamentos a mitad de precio, pero lo que ganaba no me alcanzaba para pagarlos”, recuerda de esos momentos,

“Me enteré de Aid for Aids, y me puse en contacto con ellos. Deje mi trabajo, mi familia y todas mis pertenencias, y el 31 de agosto de 1998, me vine a Nueva York, buscando una ayuda para seguir viviendo con VIH”, dice Nuris.

Desde entonces esta venezolana de 37 años, que vive en Queens, ha estado ligada a Aid for Aids y sus grupos de apoyo. Atrás dejó un país que aún no está preparado para lidiar con casos como el de ella.

“En Venezuela no puedes hablar de VIH, ya que automáticamente te denigran. Aquí te educan, y te enseñan a vivir con él, así como educan a la comunidad para vivir contigo. Mi familia no sabe que tengo VIH, por que sé que no lo van a superar. Siempre tengo que mentir cuando preguntan por qué no he regresado”.

Nuris al igual que muchas mujeres latinas siempre tuvo temor a conocer su estatus de VIH. El miedo que sentía unos años atrás se ha disipado por la experiencia que la vida le ha dado, “Cuando estas activo sexualmente tienes temor de saber si eres portador del virus, pero más miedo te va a dar cuando lo tengas y no sepas como controlarlo. Eso lo digo por experiencia propia”.



Nota al margen:

Aid for Aids desde el año 1996 tiene un programa de reciclaje de medicinas antiretrovirales, único en Norteamérica, con el cual proveen medicina gratis a 225 pacientes VIH+ en Suramérica y el Caribe, y 85 en África.

Otros programas son: educación y entrenamiento para vivir con VIH, en el que está el grupo de apoyo que se reúne dos sábados al mes; el programa de servicio a la comunidad en tránsito, para personas que desean hacerse un examen del VIH y no tienen información de cómo hacerlo; y el programa de enlace para inmigrantes, cuyo objetivo es ayudar los pacientes en casos de vivienda, alimentación, atención médica y asesoría legal, entre otros.

“Para este año vamos a crear una red con todos los doctores y hospitales a los cuales inmigración te envía a hacerte los exámenes legales. En caso que el aplicante resulte positivo, les pedimos que nos lo remitan para ayudarlo con información en el área legal y de atención médica”, dice Julio Maldonado.

Si desea comunicarse con Aid for Aids o Julio Maldonado lo puede hacer al (212) 337 8043, o visitar su página web www.aidforaids.org.


Fotos: Federico Rodríguez.

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