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Gladys Cancel lleva 35 años viviendo el Bronx. A sus 4 años su familia la trajo de Puerto Rico a Nueva York; a los 18 años se enamoró y se casó, y un año después quedó viuda.
Para ese entonces, debido a su estado emocional y la forma de alimentarse, Gladys llegó a pesar 300 libras, por lo que sus amigos se burlaban de ella llamándola el ‘barrilito de manteca’.
“Me sentía mal y mientras peor me sentía, más comía. El 4X, la talla más grande, me quedaba pequeña. Viví 17 años con sobrepeso”, recuerda Gladys de esa época en su vida.
Hace tres años atrás, Gladys se propuso rebajar. Ayudada por su cuñada empezó a frecuentar un gimnasio, y a hacer una rutina de ejercicios, “fue difícil al principio, ya que hacia ejercicio, pero seguía comiendo igual. El hambre era el problema que no podía controlar, y fue cuando empecé a ver a la nutricionista”.
El gimnasio, su médico, la nutricionista y la fuerza de voluntad de Gladys eran la combinación con la que contaba esta mujer para en contados meses bajar de peso, y poder lucir un vestido de novia ajustado, ya que en sus planes futuros estaba el casarse de nuevo.
“Aprendí a controlar mejor lo que estaba comiendo. No comía tocineta, horneaba el pollo en vez de freírlo, y vegetales y frutas eran la base de mi dieta. Empecé a bajar de peso y sentirme mejor”, dice Gladys, quien de 280 libras bajó a 235 para el momento de su boda.
“Los latinos nos afectamos más por la forma de cocinar. Las comidas rápidas y el ‘cuchifrito’, están a la orden del día. Para mi, eso es pasado, por el cambio drástico que he tenido. De ser talla 3X, soy 14 regular hoy día. Comer balanceado, buen ejercicio, caminar a diario y mucho agua, es la clave”.
Gladys lleva dos años felizmente casada, y gracias a su médico el Dr. Rodríguez, está en 213 libras y su meta es llegar a las 150, además que su estado de ánimo ha cambiado notablemente, “es algo que se siente muy rico y no lo cambio por nada. El estar saludable es el mejor regalo de la vida”.
POR EXPERIENCIA PROPIA
La obesidad es un problema común que afecta inclusive a especialistas en la materia como el Dr. José Rodríguez, puertorriqueño de 34 años, y quien está terminando una especialidad en medicina Bariatrica, especialidad médica para perder peso.
Rodríguez quien atiende a Gladys Cancel en la clínica Tremont en el Bronx, supo hace tres años atrás que pesaba 224 libras cuando tuvo el valor de subirse a una balanza. Hoy día pesando 150 libras, le habla a sus pacientes desde su punto de vista personal.
“La obesidad en los latinos tiene sus razones. Una de ellas es el concepto que vemos a un niño gordo y creemos que está saludable, y si lo vemos flaco pensamos que está enfermo”.
“Otra es que como inmigrantes tenemos una historia complicada. Venimos aquí por mejores oportunidades económicas, pero extrañamos nuestro país y nuestras familias. ¿Y como recordamos?, con la música y la comida. Formamos el club colombiano, el puertorriqueño, y empezamos a cocinar como en nuestro país”, dice Rodríguez.
“Allá comíamos por hambre o por necesidad básica, pero aquí a veces parece que comemos en exceso por que extrañamos nuestras raíces, nuestro terruño, y la comida cura el hambre, pero no cura la nostalgia”, agrega.
EL GUSTO LATINO
Según Rodríguez la idiosincrasia latina juega un papel importante especialmente cuando a estética femenina se refiere. “En Nueva York una mujer gorda es poco deseada, pero en la cultura latina, no es así. Eso es lo que le gusta al hombre latino. Tengo pacientes que están en su peso normal y me dicen que sienten delgadas, y se sienten así por que los hombres las quieren más rellenitas”.
Factores ambientales como que comemos más cantidad de alimentos, pero caminamos menos debido a los trenes o al carro; el preparar comida para toda la semana por el factor tiempo, y terminar ingiriéndola en uno o dos días; el acostumbrarse a platos más grandes y a comer el doble, como es propio de la cultura de este país, son elementos que sin darnos cuenta vamos incorporando y contribuyen a crear sobrepeso.
“El latino no se informa mucho sobre salud. Sabemos que la diabetes debido al sobrepeso es un problema, sabemos que alguien en la familia la tiene, pero no sabemos exactamente que significa, y es la causa numero uno de ataques al corazón”, dice Rodríguez.
“Los inmigrantes que vienen aquí por un mejor trabajo son los que están en mayor riesgo de obesidad, por que no saben lo que tienen que comer, solo piensan en trabajar. Es necesario tener un programa de modificación de estilo de vida, modificar el hábito de comer, y no un programa de dietas ‘yo-yo’ donde subes y bajas todos los días”, añade.
CON EL AZÚCAR POR LOS CIELOS
Estos hábitos de vida son los que Carlos Bernabé, dominicano que tiene 15 años viviendo en Nueva York, tuvo que cambiar cuando meses atrás accidentalmente descubrió que sus niveles de azúcar en la sangre estaban por las nubes debido al sobrepeso y a la forma de alimentarse.
“Tuve mi azúcar en 300 cuando vine la primera vez, y los niveles normales son entre 80 y 105. Controlo mis niveles de azúcar y estoy haciendo cambios alimenticios. Antes pesaba 220 libras y gracias a una mejor nutrición ahora peso 205 libras, y mi meta es llegar a 160”, dice Carlos.
“Venimos de una cultura muy impuesta al almidón y al azúcar, y como latino creo que deben hacerse esfuerzos en todos los sentidos. El gobierno tiene una gran responsabilidad de educar a la población de cómo alimentarse correctamente, y nosotros como individuos también somos responsables de hacerlo. Si hacemos esfuerzos conjugados entre las instituciones y las personas, seria muy positivo para la salud de los hispanos” agrega.
Si desea más información sobre como combatir el sobrepeso puede ir a la pagina web en español www.healthnotcosmetics.org, ó comunicarse a la clínica Tretmont en el Bronx al (718) 918 8850, para las clases de nutrición los días Jueves a las 9:30 am, en el 1012 East Gunhill Road, ó al (718) 918 8750 para las clases los Martes a las 1:30 pm en el 1826 de Arthur Avenue.
JB® fotos: Federico Rodríguez.
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