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El microcrédito a través de dineros federales es un importante instrumento de ayuda económica que tienen los inmigrantes que desean abrir su propio negocio.
Organizaciones privadas como 'NYANA' y 'Acción New York', y del gobierno como la 'SBA' (Small Business Administration) ven en el cliente un empresario con futuro y se involucran en el negocio de cada uno de ellos de distintas formas, ofreciendo educación en administración de negocios, además de préstamos básicos con un interés que va del 10% al 16% anual. Estas tasas de interés se alejan mucho de las exigidas por los prestamistas de la calle que ofrecen dinero a un 12% mensual lo que se traduce en un interés del 152% al año.
“Cuando emigramos a Nueva York hace 10 años, el ser ilegales nos cerró muchas puertas. Mi esposo y yo trabajamos duro para tener una base económica, y con eso pudimos solicitar nuestro primer préstamo para montar el negocio”, dice Carmen Bautista, propietaria de la imprenta ‘Offset Andina’ en Elmhurts, Queens.
QUEMAR LAS NAVES
Carmen de 36 años y su esposo Luis Andrade, tenían un negocio de imprenta en su natal Quito en Ecuador. A causa de la mala situación económica en los años 90, Carmen y su esposo vendieron lo que quedaba del negocio y emprendieron un viaje de tres meses a través de Centroamérica para llegar a Nueva York, la ciudad de sus sueños. Aquella con casas hermosas, gente diferente, y pavos reales caminando por las calles como lo habían visto en las películas.
“Me dí un portazo en la nariz al llegar aquí! Trabajábamos 16 horas al día para reunir algo de dinero y alquilar una máquina para empezar con la imprenta. Años después acudimos a ‘Acción New York’ y NYANA donde obtuvimos un microcrédito por 10 mil dólares, para comprar las maquinas que necesitábamos”, dice Carmen.
“Hoy día tengo toda la maquinaria completa y puedo realizar trabajos de gran volumen. Por mi puntualidad en los pagos, me otorgaron otro prestamos de 30 mil dólares el cual estoy pagando. El negocio ha ido creciendo generando más gastos, y más necesidades”, agrega.
‘Offset Andina’ en estos momentos tiene una facturación mensual de 35 mil dólares aproximadamente, y continua expandiéndose. Para suplir la demanda de un millón de volantes este verano, Carmen necesita adquirir una maquina “full-color” la cual tiene un valor de 200 mil dólares, por lo que está poniendo su contabilidad al día para solicitar otro préstamo.
“Tengo un inconveniente, y es que he sido muy desorganizada en la administración. Llevo las cuentas en mi cabeza por que soy buena para las matemáticas, pero nunca la he puesto en los libros. Actualmente estoy recibiendo asesoría legal y aprendiendo de administración”, dice Carmen, quien al tener sus libros al día espera tocar las puertas de otras instituciones que otorguen prestamos a pequeños empresarios.
RECURSOS DISPONIBLES
El caso de Carmen Bautista es muy común en la reducida comunidad de pequeños empresarios hispanos en el área. Falta de conocimiento sobre las oportunidades para acceder a microcréditos, y poca preparación para administrar un negocio, son los principales obstáculos que tienen los inmigrantes.
Consciente de ello NYANA, Acción New York, organizaciones sin animo de lucro que funcionan en Manhattan y Queens, y la ‘Small Business Administration’ (SBA), entidad del gobierno federal, juntas desarrollan planes para facilitar especialmente a la población inmigrante, el proceso de montar una pequeña empresa.
“En mi primer intento por montar mi joyería perdí 30 mil dólares y quedé con muchas deudas”, dice René Izquierdo de Cuenca, Ecuador quien lleva 11 años viviendo en Nueva York y es propietario de ‘La Joyería del Barrio’ en la calle 116 y la Tercera avenida.
“Abrimos una joyería con dos compañeros en el ‘diamond distric’ en la calle 47, hace tres años. A los seis meses nos dimos cuenta que no podíamos seguir adelante por los altos costos, la baja clientela, y la competencia tan fuerte. Los negocios allí tienen demasiado capital, algo que para los principiantes es casi imposible de lograr”, agrega.
René, de 36 años, estudió abogacía en Ecuador, la cual nunca ejerció. Al llegar a Nueva York, aprendió inglés en La Guardia College para poder ingresar al Instituto Tecnológico Americano a estudiar su pasión de siempre, Gemología, la ciencia que estudia las piedras preciosas.
“Cuando me gradué de Gemólogo estaba preparado para montar mi propio negocio, pero no tenía el capital. Por eso me asocié con mis compañeros pero inclusive así se nos hizo difícil y lo perdimos todo”, dice René quien después de eso vendió sus propiedades en Ecuador y logró reunir 45 mil dólares para pagar sus deudas y empezar nuevamente.
“Solicité un microcrédito de 30 mil dólares a NYANA, y con lo que tenía ahorrado empecé, hasta llegar a este local que tengo hoy día. Después de dos años y medio de trabajo duro, tengo como unos 300 mil dólares invertidos en mercancía”, dice.
ASPIRAR A LO MEJOR SIEMPRE
Aparte de la constancia y su preparación académica, la experiencia de René en el mundo de los negocios le ha enseñado que lo mejor es convertirse en pequeño empresario, conseguir un crédito y lanzarse a la aventura de montar su negocio propio en vez de ser mesero o estacionar carros, trabajos que ejerció en un principio.
“En este país educarse y tener negocio propio es lo mejor. No podemos seguir siendo la fuerza de servicio todo el tiempo. Debemos tener otras opciones, y si aumentamos el numero de pequeños empresarios hispanos vamos a estar en una mejor posición social en el futuro”, afirma.
Si desea conocer más sobre las oportunidades de préstamos que ofrece NYANA, puede llamar al (212) 898 4126, Acción New York (212) 387-0494 ó la Small Business Administration (212) 264-4354.
JB® fotos: José Bayona.
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