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Una niñez jugando entre telas y pinturas, tratando de lucir lo más bella posible dentro de sus fantasías y cuentos infantiles, le ha dado frutos hoy por hoy a la diseñadora de modas Victoria Keen.
“Mi estilo viene de la obsesión que tengo desde pequeña de pintar en telas, papel y madera,” dice Keen quien junto a su prometido Shahnti O’Neill, lanzó hace dos años la línea de modas Victoria Keen, Inc.
En corto tiempo la pareja se ha distinguido con diseños únicos y artísticos en un mercado dominado por la producción en serie. Keen trabaja con toda clase de telas y tejidos cuya procedencia sea orgánica, como los tejidos de la Polinesia a los cuales aplica algunos diseños inspirados en los indios Mayas de Guatemala.
“El significado de cada diseño es abstracto y de libre imaginación. Es la combinación de arte, textiles y vida, expresado a través del lenguaje de la moda”, dice Keen de 25 años, quien nació en Los Angeles de madre filipina y padre colombiano.
APOYANDO LA PRODUCCIÓN LOCAL
Las piezas se producen en su fabrica de Brooklyn y se distribuyen en su exclusiva tienda en la calle Lafayette en el distrito NoHo de Manhattan.
“El producir aquí en Nueva York es más conveniente ya que supervisamos cada una de las piezas para saber que son de alta calidad,” dice O’Neill, quien es el CEO de esta pujante compañía.
“No queremos apoyar la explotación en países del tercer mundo. Aquí trabajamos con una edición limitada de cada diseño, fuera tendríamos que hacer 5,000 de cada una”, añade O’Neill, de 27 años, cuyo padre es Niuyorican de El Bronx, y su madre de Aibonito en Puerto Rico.
La pareja está buscando expandir la producción contratando modistas artesanales latinas en Queens o El Bronx que puedan producir 20 o 30 piezas por encargo.
“Y en el futuro tener nuestro centro de producción en países como Argentina o Perú, en vez de Indonesia. Queremos apoyar nuestro mercado”, dice O’Neill.
Keen quien es graduada de la Escuela de Diseño de Parsons, curiosamente no en diseño de modas, sino en textiles, ha estado siempre atraída hacia la creación en base al color y la textura.
“Mi madre es mi mayor inspiración. En los 80 creó ‘Bambina’, su propia línea de ropa infantil pintada a mano,” dice. “Trabajábamos día y noche en ello, y desde entonces entiendo lo que es diseñar con sentido artístico”.
TOMANDO EL RIESGO
Shahnti y Victoria empezaron estampando camisetas y regalándolas a sus amigos para que las lucieran, cuando aún ella estaba en la escuela. Al Victoria graduarse, Shahnti aportó su visión empresarial nata, y ella su talento, para crear la compañía sin tener ninguna experiencia previa en el mundo de la moda. Hoy día los diseños de Victoria Keen se venden en Estados Unidos, Japón y próximamente Canadá.
“En tres años esperamos tener la franquicia para estar presente en cada una de las ciudades más importantes del mundo. Studio Yogi, nuestros socios en Japón, esperan abrir 45 tiendas en los próximos dos años”, dice O’Neill.
Aunque dos años no parece tanto tiempo para construir un negocio exitoso, para la joven pareja pareciera que ha sido mucho más.
“Si contamos las horas que no hemos dormido y las vacaciones que no hemos tomado, equivaldría a seis años de trabajo”, dice Shahnti, añadiendo que para lograrlo han aprendido a “trabajar muy duro mientras otros están durmiendo y aceptar la critica sin tomarlo personal.”
JB® fotos: Federico Rodríguez.
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