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Miriam Mortola trabaja en el salón de espera de la Aerolínea Suiza del aeropuerto JFK desde el año 2001. Debido a su horario de trabajo, el día domingo no puede asistir a misa en la iglesia de Jackson Heights donde reside, por lo que lo hace en la Iglesia católica “Nuestra Señora de los Cielos” que funciona en el terminal número 4 del aeropuerto internacional de Nueva York.
“Esta iglesia me encanta. Todos los días vengo un poco más temprano al trabajo para pasar unos minutos en la iglesia encomendándome a Dios. Este es más un sitio de paso y tranquilo. Los pasajeros vienen, rezan, ponen su nombre y se van”, dice esta ecuatoriana que lleva cuarenta años viviendo en Nueva York, y cinco trabajando en el aeropuerto JFK.
“Una gran cantidad de gente hispana que trabaja en diferentes áreas del aeropuerto se desplazan aquí para rezar, por que sienten que esto es como un refugio en medio de la rutina y el cansancio. Donde se hable de Dios, ahí uno debe estar”, agrega la ferviente católica.
UN ESPACIO PARA HABLAR CON DIOS
Pasajeros que transitan a diario la terminal aérea y trabajadores de la misma como Miriam, sienten que pueden expresar su fé en Dios y tener un espacio para meditar, ya sea en la Iglesia Católica, la Sinagoga Judía, la Iglesia Protestante o la multi-credo que funcionan en el terminal número 4 del aeropuerto internacional John Fitzgerall Kennedy de Nueva York.
“La primera iglesia de Nuestra Señora de los Cielos fue construida en 1955 por una iniciativa de los empleados católicos del aeropuerto que formaron el grupo ‘Margie Rough’ para recaudar los fondos”.
“Esta iglesia tenía capacidad para más de cien personas con misas que se ofrecían nueve veces a la semana, al igual que bautismos y bodas, principalmente de empleados aeroportuarios. En 1966 debido a la expansión del terminal aéreo de la British Airways tuvo que ser demolida con la promesa de reconstruirla en otro sitio”, dice el Reverendo católico James Devine quien la preside desde 1988.
Meses más tarde del mismo año, se construyeron cerca de ahí la Iglesia Católica, la Sinagoga Judía Internacional, y la Iglesia Protestante Cristo para el Mundo, a un costo de 1 millón de dólares cada una.
“En el caso de Nuestra Señora de los Cielos, se hizo con la ayuda de la Diócesis de Brooklyn”, aclara el Padre Devine.
La edificación que contaba con un altar de mármol, ventanas de vidrio labrado y una estatua de la Virgen María de cinco metros de alto, detrás del altar, era el sitio preferido de meditación y oración para los pasajeros, además de celebrar más de 100 bodas por año en su mayoría para la ‘Familia Kennedy’, como se le conoce a los empleados del aeropuerto.
“En 1988 la autoridad aeroportuaria anunció una nueva remodelación y las iglesias tuvieron que ser demolidas nuevamente. Se trasladaron a el edificio de llegadas internacionales que estaba situado en contiguo a lo que es el terminal 4 hoy día”, expresa este párroco quien fue asignado a esta iglesia ese mismo año.
PRESENTES EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES
Devine junto al Rabai Alvin Poplack, y el Reverendo protestante Lars Siverness, tuvieron la misión de consolar a las familias de las victimas del vuelo 103 de Pan Am que debía aterrizar en el JFK el 21 de diciembre de 1988, pero se estrelló en Lockerbie, Escocia debido a un atentado terrorista.
“En julio de 1996 lo tuvimos que hacer nuevamente, durante un mes, con las familias del vuelo 800 de la TWA que se estrelló en Long Island, New York. Lo mismo hicimos con la gran cantidad de hispanos que pasaron por el dolor de perder a sus familiares el 11 de noviembre del 2001 en el vuelo 587 de American Airlines”, dice Devine quien cada año celebra un memorial especial en su iglesia por este motivo.
La actual iglesia de Nuestra Señora de los Cielos, junto a la sinagoga, la multi-credo y la protestante fueron construidas en el año 2001, cuando se hizo la última remodelación al aeropuerto JFK dándole el aspecto que conocemos hoy día.
“Más de cien personas por día entre pasajeros y trabajadores del aeropuerto han frecuentado esta iglesia por los últimos cuatro años. Tenemos dos o tres matrimonios al año, usualmente parejas que laboran aquí”.
“Si uno de los trabajadores fallece o alguno de sus padres, sus compañeros organizan una misa de conmemoración. Este siempre es un lugar tranquilo para la reflexión, la lectura y para hablar con Dios cuando se necesite”, dice Devine de su labor como pastor de esta capilla.
UN DIOS COMÚN PARA TODOS
La iglesia católica que se abre cada día a las 6 am y cierra sus puertas a las 10 pm, ofrece misas para el público en general los días sábados a las 5 pm y domingo a las 10:30 am. En días especiales como el viernes santo la misa es ofrecida a las 12:30 pm, y las misas entre semana, matrimonios o bautizos, se realizan por solicitud.
“La relación con las otras tres capillas que funcionan junto a nosotros es excelente. Trabajamos en conjunto con el Rabai Bennet Rackman de la Sinagoga Judía, la Reverenda protestante Patricia Evans, y Hilmi Akdag de la Congregación Musulmana. Cada año tenemos dos o tres servicios ecuménicos que hacemos en conjunto”, aclara Devine sabiendo que Dios es uno solo para todos.
fotos: José Bayona. JB®
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