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My articles / Mis artículos > El lado indígena de Patricia Velásquez

Nacida en Maracaibo, Venezuela, la actriz y modelo Patricia Velásquez es una mujer que a sus 34 años ha sabido sacar el mejor provecho de su ascendente carrera artística, no solo para beneficio propio sino para el beneficio de los suyos, que es como ella describe a la comunidad indígena Wayúu que habita la península de la guajira entre Colombia y Venezuela.

Patricia quien además de ser embajadora de paz de la UNESCO es de ascendencia Wayúu, tuvo razones de sobra para crear en el año 2002 en la ciudad de Nueva York la Fundación Wayúu Tayá (www.wayuutaya.org), con el objeto de ayudar a mejorar la calidad de vida de los indígenas latinoamericanos, manteniendo y respetando sus tradiciones, culturas y creencias.

Sus trabajos en Hollywood, desde la princesa Anck Su Namun en ‘La Momia’ hasta ‘Mindhunters’, actualmente en cartelera, le han ayudado a aglutinar celebridades y gente con deseo de ayudar, para llevar a cabo las metas de su Fundación. Tal ha sido la acogida en estos últimos tres años que este lunes 20 de junio tendrá su gala anual en el Tribeca Hotel del bajo Manhattan, con el objeto de recaudar fondos para el proyecto Techo que actualmente desarrollan en la región Mara en Venezuela.

¿Cuéntanos un poco qué es la gala anual de la Fundación Wayúu Tayá?

Es un evento que realizamos cada año. Este es el tercero que hacemos. Salió de una idea precisamente al ver la situación que estaban pasando los indígenas en Venezuela, específicamente en el área de la guajira que es de donde vengo. En el primer evento Carolina Herrera fue una de nuestras Honorees. También estuvo Hillary Clinton que nos hizo un video maravilloso. El segundo evento que hicimos el año pasado fue un suceso. Tuvimos a Narciso Rodríguez y a Iman como una de las anfitrionas. Este año el evento sigue creciendo en nombre y le haremos un reconocimiento al actor Edward James Olmos, la cantante mexicana Lila Downs y al productor Russell Simmons, que son personas que hacen trabajo por su comunidad.

Primero viene un cocktail para 200 personas donde estaremos subastando cinco bolsos Susu, hechos por las indígenas Wayúu. Este va a ser animado por Eduardo y Mauricio dos de los chicos de Amigos Invisibles. Después vamos a la cena de gala donde solo asisten 115 personas y la silla tiene un costo de $500 dólares por persona. Durante la cena Soledad O’Brien de CNN va a ser la animadora, y junto a Iman y yo daremos los reconocimientos que son unas joyas que hace la diseñadora Judith Kupermann, las cuales se pueden ver en la página web de la Fundación. Además tendremos varias subastas en vivo de varias piezas de arte. Una de ellas es del artista guatemalteco Luis González Palma que tomo una foto mia, la trabajó en color sepia y le añadió oro. Es una pieza bellísima. Otra es un collage de John Galeano y esa creo se va a vender muy cara. El año pasado vendimos una pieza por 18 mil dólares, una camisa de los Yankees por 12 mil dólares, y este año tenemos la pelota de béisbol firmada por todo el equipo de lo Yankees.
En el medio en el que me muevo hay mucha gente que se ha querido unir a la causa por que saben que estamos haciendo un trabajo serio y lo hacen por que quieren ayudar a poblaciones que están más desfavorecidas y que no gozan de los derechos básicos.

¿Toda esta gente que se adhiere a la causa, las has atraído por ser Patricia Velásquez o existen otras personas trabajando contigo?

Hemos llegado a esto primero por que tenemos una causa justa, y segundo por que la gente me conoce y eso ha ayudado para que me presten atención, o por lo menos me contestan el teléfono. Existe un grupo de amigos alrededor. Aquí en Nueva York están Michelle Jean y Camilla Olson que son dos miembros del comité. Camilla conoce mucha gente. Por decirte, el otro día estábamos con Benicio del Toro y ella estaba hablándole de la Fundación a Benicio. Son gente que están comprometidas con el trabajo y han sido los responsables de que todo se haya vendido. Melina García aquí en Nueva York es una de ellas. En Los Angeles está Laura Carrillo, y Stacy Osugi, y en Venezuela tenemos un equipo que está trabajando muchísimo, y al final cuando logras que la prensa te preste atención también ayuda muchísimo. El evento crece y es cuando la gente quiere estar allí.

PROFETAS EN SU TIERRA

¿Cuándo dices “el equipo de Venezuela”, de quién estamos hablando?

Allá está Evelyn Brea, Laura González, Maria Alexandra Semprún, Bladimir Aguilera,
Gabriela Núñez, Puly Rincón, Jenny Woodman, Nelson Bocaranda, Leonardo Brea,
Adolfo Brea, Carolina Brea y Amaya Briner. Nosotros recogemos dinero aquí en Nueva York, y en Venezuela también. Creamos la Fundación aquí por que pensamos que Nueva York iba a suplir a Venezuela, y no es así. La gente en Venezuela se ha movido tanto, que allá estamos consiguiendo casi lo mismo que hemos conseguido aquí.

También tengo que decir que las personas que están trabajando en la Cancilleria en Venezuela nos están ayudando muchísimo. Estamos trabajando juntos para ponerle agua otra vez a la guajira, y eso es muy importante.

¿Puedo decir que están trabajando en conjunto con el gobierno venezolano?

Es una muy buena pregunta. Nosotros no somos una fundación política. Nada que ver con política, yo hago mi propio trabajo, igual que mi grupo. Nosotros no podemos estar esperando que nadie haga nada. Uno mismo tiene que ir a hacer el trabajo, y así he hecho toda mi vida. Al no ser una fundación política seguimos las vías normales para cualquier tipo de acciones que tomemos. No usamos palanca por aquí, ni por allá, por que la verdad no nos interesa.

Ha sido interesante ver el proceso. Por ejemplo cuando llegamos a la zona, el alcalde Espinello era de la oposición y se portó muy bien con nosotros. Ahora está el otro alcalde Luis Caldera, y él también se está portando muy bien con nosotros y es del gobierno. Cuando hicimos la apertura estaba el alcalde con el secretario del gobernador que es de la oposición, estaba el embajador de Suiza y las personas de la Cancilleria. Si las personas quieren ayudar deben saber que nosotros no estamos comprometidos con nadie políticamente ni nunca lo estaremos por que dejaríamos de ser quien somos. Lo que si tengo que recalcar es la ayuda de la Cancilleria, y gracias a eso muy pronto vamos a poder decir que la guajira va a volver a tener agua. A través del proyecto Techo se comprueba que si se puede unir a un grupo de personas de distintas vertientes.

¿Te gustaría que el gobierno te ayudara más en este proyecto?

Yo soy embajadora, no soy política. Creo en hacer una Venezuela mejor, y si nos quieren ayudar estamos abiertos a ello ya venga de instituciones o de individuos. No calificamos la gente según el partido. Me gusta hacer mi propia política y me parece que está dando resultado. Si es una ayuda que sea en beneficio de los proyectos que queremos lograr, se puede aceptar la ayuda del uno o del otro. Si el alcalde anterior era de la oposición y nos consiguió el terreno y el nuevo alcalde que es oficialista nos está consiguiendo los tanques de agua, y nos ha conseguido camiones, no se hasta que punto eso se puede llamar político. Estamos trabajando con lo que hay en estos momentos, pero el compromiso no es de partido, ni de gobierno, y es la única manera como vamos a seguir haciendo nuestro trabajo.

CLASISMO LATINOAMERICANO

¿Los indios Wayúu están siendo discriminados en Venezuela?

Si hay una cosa que tenemos es que Venezuela no es racista en comparación a muchos otros países. Pero si es muy clasista. Se parece mucho a Inglaterra por ejemplo, y ahí es donde afecta la situación de nuestros indígenas y de la gente más pobre. El objetivo especifico de nuestra fundación es ayudar a los indígenas de Latinoamérica. No estamos solamente basados en la guajira. Estamos allí en estos momentos por que los reportes de UNICEF dicen que se están muriendo entre 37 y 42 niños al mes de desnutrición. Esa es la gran razón por la que estamos tratando a través de la Sra. Brea y de la Fundación, de arreglar el problema del agua en la guajira. El gran porcentaje de desnutrición allí es producto de la mala calidad del agua.

Yo soy Wayúu y es una coincidencia. Si esa situación se diera en otra parte, estaríamos ayudando en otra parte. La idea en estos momentos es poder enaltecer el nombre de los indígenas de nuestro país, y darle al venezolano un motivo para sentirse orgulloso de nuestras raíces, además de poder incorporar al autóctono al sistema productivo del país.

¿Eso es lo que en Venezuela llaman un proyecto endógeno?

Si. La idea es que la mujer indígena viene al centro de mujeres a trabajar, a hacer sus bolsos Susu, pero honestamente eso es una excusa. Es cierto que se le está pagando con los estándares internacionales de trabajo, pero la idea es que ella venga y mientras hace sus bolsos les enseñamos planificación familiar, higiene, nutrición, y todo lo que tenga que ver con mejoramiento.

MÁS COOPERACIÓN Y MENOS COMPETENCIA

¿Cómo ha sido recibido tu trabajo por otras Fundaciones que operan en la región?

Me he dado cuenta, que no solo en Venezuela sino en todas partes del mundo, hay mucha competencia entre las Fundaciones. Se odian. Pero si tú dices: estamos ayudando! Con Jesús Aguais de Aid for Aids aquí en Nueva York, nos morimos de la risa de esta situación. Ellos me ayudaron mucho cuando comenzamos. Me ayudaron con los papeles, con el mailing list, y ellos tienen su meta y nosotros la nuestra, pero nos colaboramos mutuamente. Maria Eugenia Arria quien es parte de nuestro comité trabaja con ellos también y no es problema. Pero hay una competencia muy extraña entre Fundaciones, y en Venezuela se ve mucho de eso.

Decías que el proyecto Techo unía muchas vertientes. ¿Podrías explicar un poco más sobre este proyecto?

Es algo que hemos creado gracias a que la Fundación está creciendo bastante. Nos reunimos para crear un proyecto que si no estamos aquí en dos años, se pueda mantener solo. De ahí sale el proyecto Techo, que es un proyecto donde está el centro de mujeres donde trabajan y donde se les enseña. También hay un preescolar que empieza con 70 niños en septiembre y la idea es que llegue a 400 niños de aquí a dos años, además de un ambulatorio.

Lo único que necesita el proyecto Techo donde sea que se haga, es algo que se pueda vender, y en este caso son los bolsos Susu. Aquí en Nueva York la gente está loca con los bolsos. Al exportar esos bolsos, el dinero puede entrar y puede pagar por el resto del centro. Entonces la mujer es responsable a través de su trabajo, de sus niños. Ellas van, trabajan y nosotros vendemos los bolsos. El dinero regresa y paga por el preescolar, por el ambulatorio y por el centro de mujeres. Es un proyecto que se sustenta por si solo pero obviamente no en su totalidad, y por eso es que necesitamos la ayuda.

¿Cuáles son los planes de Patricia Velásquez y la Fundación Wayúu Tayá para el futuro?

Lo que me tengo que dedicar ahora es a la distribución de los bolsos a nivel internacional. Así recolectamos un poco de dinero para terminar de pagar el proyecto. La meta es que en dos años hayan 400 niños en el preescolar y el ambulatorio esté funcionando a capacidad para podernos extender a otras zonas. Creo que el próximo proyecto Techo que abriremos será en el Delta del Orinoco. Ahí viven indígenas y viven en unas condiciones que ni te imaginas. Es una zona muy húmeda y de gente muy pobre, y esto ha sido constatado por las personas que trabajan conmigo.

Hasta ahora veníamos trabajando desde mi casa aquí en Manhattan, pero tuvimos que conseguir una oficina. Igual pasó en Venezuela, donde ya tienen una oficina en Caracas y otra en Maracaibo. Mi idea es que la Fundación siga creciendo y llegue un momento en que se mantenga sola, que no dependa de mi. Que podamos lograr un equipo tan maravilloso como el que tenemos ahora pero que no haya tanta presión para ellos. A veces me da pena con la gente que nos colabora, por que es demasiado y no quiero que se vayan a cansar.

En cuanto a mi, próximamente haré una película muy, muy bella, de la que he estado detrás hace como cinco años, pero soy supersticiosa y no te la puedo decir! Estamos trabajando en otros tres proyectos que espero el año que viene podamos filmarlos todos. No soy una chica de blockbusters, no quiero ese tipo de trabajos y mi manager entiende eso y quiere lo mismo que yo. Me deja desarrollar mis proyectos y las historias que siempre he querido hacer. En eso estamos ahora. Contando nuestras propias historias.


JB®
Fotos: Jenny Woodman.
www.wayuutaya.org

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