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Considerado uno de los más talentoso y versátiles músicos del mundo de la salsa, el pianista, arreglista y director musical Oscar Hernández es un salsero que tiene reservada una página especial en el libro de la historia de este género musical.
De padres puertorriqueños, Hernández nació y creció en el área de Crotona en el sur del Bronx, donde absorbió de forma natural el ritmo que le llevaría a trabajar con los mejores salseros como Rubén Blades, Tito Puente, Celia Cruz, Ismael Miranda, Willie Colon, Oscar D’Leon, y Ray Barreto, solo por mencionar algunos.
“Cuando empecé como músico y arreglista, Ray (Barreto) me dio la oportunidad de poder expresarme a mi manera. Hicimos cinco discos juntos”, expresa Hernández de 50 años.
“También tuve la dicha de trabajar como director musical por trece años de Rubén Blades, con los Seis del Solar. Era la época de ‘Decisiones’, ‘Pedro Navaja’, ‘El Padre Antonio’. Hoy día seguimos siendo íntimos amigos y no desperdicio la oportunidad de compartir con él por su profesionalismo y su talento”.
Juan Luis Guerra que era fanático de la música que hacían Blades y Hernández, también lo llamó para trabajar juntos en varios temas. “Una tremenda experiencia!”, agrega. “Todos ellos, Pete “Conde” Rodríguez, Luis “Perico” Ortiz, Johnny Pacheco, y otros tantos, forman parte del músico que soy hoy día”.
AMIGOS Y SOCIOS
‘Buscando América’ de Rubén Blades y los Seis del Solar (1984), marcó el inicio de una fructífera alianza que llevaría a este dúo a producir los más sonados éxitos de salsa de los años 80 y 90. Trabajos históricos como Escenas (1985), Antecedente (1988), Live! (1990), Amor y control (1992), hasta llegar a su creación más personal, Decisión (1992) basado en escenas de la canción Cuentas del alma.
Aun hoy día, Hernández continua haciendo historia en el mundo de la salsa. La Spanish Harlem Orchestra (Orquesta Hispánica del Barrio), que fundó en el año 2000 fue nominada al Grammy 2002 por su primer álbum ‘Un gran día en El Barrio’, y ganadora del Latin Billboard 2003 por mejor álbum de salsa del año. El año pasado obtuvieron el Grammy en el renglón mejor álbum de salsa por “Across 110th Street”, en el que Rubén Blades es el vocalista.
“La salsa que tocamos ya no se escucha tanto. Se escuchaba más en los año 60 y 70”, explica Hernández. “El concepto de la orquesta es usar las canciones de antes, pero con un sonido nuevo y bien pesado, es decir salsa dura, contraria a lo que se ha grabado en los últimos diez años que es salsa monga o romántica”.
“Nuestros planes son seguir tocando salsa, y así va a ser hasta que me muera. Como buen boricua!”, dice Hernández, que aunque nació en Nueva York se siente puertorriqueño.
“Puerto Rico es mi casa, pero casi no me queda familia en la isla. Mami es de Orocovis y papi de Utuado. Las últimas tres veces que he estado ha sido con la orquesta, que es muy popular allí. Me contenta mucho por que los mejores músicos de salsa están allá”, agrega.
EXPANDIENDO HORIZONTES
Otra faceta artística de Oscar Hernández es la dirección musical y arreglos para obras teatrales en las que la salsa o el bolero son el eje fundamental. “The Capeman” (1998) con música de Paul Simon fue su entrada al teatro en Broadway. Le siguieron ¿Quién mató a Héctor Lavoe? (1999), y La Lupe (2000), ambas basados en la vida de estos cantantes, y 4 guys named José y una mujer named María, en donde fue el supervisor musical, todas ellas con gran éxito de temporada en la gran manzana.
“En The Capeman conseguí mi doctorado en obras musicales, por la gran experiencia de trabajar con los mejores del género de música para teatro” expresa. “Paul (Simon) me llamó para los arreglos, y nunca pensé que era algo que podía hacer. Según fui trabajando me di cuenta que es algo que hago bien, y puedo ‘bregar’ en términos de lo que se requiere musicalmente”.
Hernández es de los que no cree que la salsa esté muriendo, como afirman los músicos de las nuevas generaciones. Ni tampoco de los que creen en que los nuevos ritmos perduren por mucho tiempo debido a que no poseen una base sólida en cuanto a su mensaje.
“Nosotros (Orquesta Hispánica de Harlem), estamos trabajando para no dejar morir la salsa. Prueba de ello es que estamos viajando bastante y eso quiere decir que la gente escucha y le gusta lo que estamos haciendo”, manifiesta. “Ahora está el reggaetón que es muy popular, pero no se si tiene la longevidad de la salsa”.
“Con la nueva generación la popularidad está bajando, pero tenemos la responsabilidad de educar a los jóvenes y a nuestros hermanos latinos sobre el valor de esta música”, agrega. “Con la orquesta estamos sembrando esa semilla donde quiera que vamos. Esa es nuestra misión”.
JB® Fotos: José Bayona.
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