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La música vallenata considerada el patrimonio cultural más importante de Colombia, ha reflejado durante décadas la vida cotidiana de los habitantes del valle de Upar y la costa norte colombiana. Canciones como La casa en el aire, La gota fría o Los caminos de la vida, aun siendo localistas, han trascendido a lo universal y siguen abriéndose camino en muchas partes del mundo, entre ellas Nueva York.
“El amor al vallenato es algo con lo que se nace, y cuando se canta, se siente con el alma”, expresa Ángel Rico integrante de los Angeles del Vallenato. “En Nueva York hay mucho futuro para el vallenato, por la gran concentración de colombianos, ecuatorianos, mexicanos, y dominicanos. Todos la apoyan, no solo los que crecimos con ella”, dice.
Rico de 31 años nació en Medellín, pero fue criado en la costa atlántica colombiana, donde adquirió el acento “costeño”, y el amor por el vallenato. Hace seis años emigró a Nueva York buscando la oportunidad para continuar con lo que quería hacer en la vida. Cantar vallenato.
“Años atrás el colombiano del área no apoyaba mucho el género, pero hoy día eso ha cambiado. Los sitios en Queens y New Jersey se llenan en cada presentación y eso le da a uno más impulso, y ganas de seguir adelante”, expresa Rico.
Hacerse un nombre como cantante de vallenato en Nueva York no era el único sueño que tenía Rico al dejar Colombia. Lanzar su primer disco en la gran manzana era otro de sus anhelos, y este se hizo realidad a finales de agosto cuando salió a la venta “Ángel Rico, por buen camino”, su primera producción discográfica. “Es como ver mi sueño realizado”, afirma.
BUSCANDO EL NORTE
Si bien es cierto que el mercado del vallenato en Colombia está saturado de exponentes, en otros países como Estados Unidos es un fenómeno que está creciendo gracias a la gran oleada de colombianos que hacen vida lejos de su tierra natal. Esto es conocido por los vallenateros que se formaron allá, motivo por el que varios de ellos han hecho parte de esa ola migratoria para traer el llanto del acordeón hasta las tierras del norte.
“Todos nosotros hacíamos parte de las grandes agrupaciones vallenatas de Colombia” explica Wilmer Manga vocalista del grupo Los Internacionales del Vallenato de Nueva York. “Yo estaba con Los Diablitos, Álvaro Ahumada estuvo muchos años con Alfredo Gutiérrez, Pedro y Orlando Roger tocaban con los mejores grupos, pero vimos la gran acogida del vallenato en estas tierras, y decidimos quedarnos”.
“Como músico, cuando vienes a Nueva York tienes más oportunidades. Manejas diferentes mercados, no solo colombianos sino mexicanos, peruanos, dominicanos y ese es nuestro sueño. Las canciones de nosotros le cantan al amor, y todos le cantamos al amor. Queremos que sea una sola música para los hispanos aquí”, explica Pedro Roger, acordeonista del grupo.
El anhelo de Los Internacionales se materializó el pasado 29 de julio cuando lanzaron al mercado su primera producción “Alcanzando un sueño”, con la cual pretenden hacer lo que otros vallenateros no han logrado hasta ahora. Consolidarse en Nueva York como grupo vallenato y regresar a Colombia, y Suramérica, por la puerta grande.
“Con este disco lo estamos haciendo realidad. Emigrar es parte de esto. Todos venimos aquí con el sueño americano, y nuestro sueño es la música y lo que queremos”, expresa Wilmer Manga.
“Aquí afortunadamente se gana más dinero tocando, y se puede ayudar más a la familia que es como se puede hacer algo más grande. En Colombia tendríamos que luchar contra muchas agrupaciones que no te dejan entrar al medio, mientras que aquí estamos un poco más solos”, agrega Orlando Roger, baterista del grupo.
LOS ORÍGENES
Para interpretar el vallenato, hay que conocer muy bien sus raíces y la evolución que ha tenido en los últimos tiempos, y eso es algo que el acordeonista Pedro Roger maneja a niveles que despertarían la envidia de cualquier catedrático universitario.
“El vallenato nació en Colombia, y es el orgullo más grande de nuestro país”, explica. “Viene de la guajira y todo el Magdalena medio y se mete al Cesar, en el valle de Upar, donde está Valledupar la capital número uno del vallenato de Colombia y del mundo. Allí cada año se hace el Festival de la leyenda vallenata donde se elige al rey vallenato”.
“Tiene cuatro ritmos. Paseo, merengue, son, y la puya, que se diferencian por la rapidez con que son ejecutados. El máximo exponente de nuestra música es Alejandro Dúran, seguido por baluartes como Luis Enrique Martínez, Juan Polo Valencia, Abel Antonio Villa, y Colacho Mendoza. De las nuevas generaciones están Alfredo Gutiérrez, Diomedez Díaz y El Binomio de Oro”, agrega.
Se han producido varios cambios a través del tiempo en la música vallenata. Según Roger, primero se escuchaba la música vieja y autóctona de los pioneros. Después se pasó al vallenato romántico, y hoy día esta “la nueva ola”, que es lo que le ha dado la proyección a nivel internacional.
“Le agradecemos mucho a Alejandro Escalona autor de La casa en el aire. Gracias al vallenato fusión de sus canciones que hizo Carlos Vives, es que nuestra música se está difundiendo”, afirma.
“Existe alguna diferencia en los estilos y la forma como se toca, pero en el fondo es lo mismo, la misma esencia. Todo viene de la caja, guacharaca y acordeón, unido al sentimiento, que es lo más importante”.
EL VALLENATO QUE EMIGRÓ DE NUEVA YORK A LOS ANGELES
El grupo vallenato “Very Be Careful”, nació en Nueva York en 1998, y dos años después se fueron a con su música a Los Ángeles. Fundado por los hermanos Ricardo y Arturo Guzmán, de ascendencia colombiana, están basados en California pero continuamente vienen a Nueva York para deleitar a su público.
“El vallenato que hacemos es lo más tradicional. Alejandro Durán, Alfredo Gutiérrez, y Rafael Escalona, los autóctonos”, explica Ricardo de 29 años, antes de una de sus presentaciones en Nueva York.
“Las letras de las canciones recuerdan mucho los viejos tiempos. La época que vivieron los padres de mis padres”, agrega. “Mucha gente aunque no sea de Colombia, puede sentir esa nostalgia de su pueblo, de sus amigos, y de sus viejos amores”.
Very Be Careful ha querido mantener el vallenato en su esencia, con sus instrumentos originales. Ricardo y Arturo, son los vocalista y acordeonero, mientras que Richard Parta toca la caja, Craig Martín la guacharaca, y Dante Ruiz la campana.
“En Los Angeles el vallenato no es comercial, ni se escucha en la radio. Lo único que se escucha es cumbia”, manifiesta Arturo de 36 años. “Carlos Vives llevó este ritmo a su nivel más alto comercialmente hablando, y no creo que llegue a ser un fenómeno de masa. En otras partes como Monterrey, México, es bien popular, pero creo que aquí no va a pasar de ser la música de los colombianos”.
JB® Fotos: José Bayona/Ángel Rico/VeryBeCareful.
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