|
Esperando a Godot 8/26/05
A pesar de escribir para varios periódicos en español en Nueva York, nunca he hecho crítica teatral. Esto se debe principalmente a que mi formación profesional ha sido en el campo del teatro, en el cual esporádicamente y menos de lo que quisiera, sigo ejerciendo. Por eso entiendo de sobra que presentarse en cualquier espacio de Nueva York tiene un significado trascendental en la trayectoria de cualquier actor, director o grupo teatral local o latinoamericano.
La imagen del teatro en español que hacemos en esta urbe, es en la mayoría de los casos sobre-valorada en el exterior, y muchos de los que tienen conciencia de ello hacen caso omiso por el simple hecho de tener la oportunidad de hacer presencia teatral en la llamada “la capital del mundo”.
Pero la realidad aparece tarde o temprano, y a veces nos preguntamos: ¿Hasta cuándo los trabajadores escénicos locales de la gran manzana van a seguir engañándose entre si mismos haciendo teatro inocuo?. ¿Hasta cuándo teatreros foráneos, aquellos que hacen un esfuerzo económico sobrehumano en sus países de origen para hacer una temporada de una semana en “la capital del mundo”, vienen de gira y se llevan una o dos notas de prensa en español, a veces escritas con los pies, donde solo se hace mención al lugar y fecha de presentación?.
La necesidad de una crítica teatral especializada en español en la ciudad de Nueva York es algo latente y primordial. Necesidad que debe ser resuelta no solo por los medios, sino por la presión de los trabajadores teatrales hispanos hacia esos medios. Presión de parte de teatreros y compañías que se sientan seguros de sus propuestas como para confrontarlas ante el público, y ante los críticos, como en cualquier parte del mundo. ¿Miedo a crecer partiendo de la polémica?, ¿o tal vez una comodidad a la que nos hemos estado acostumbrados por años y de la que es muy difícil deshacerse?
Cuando hacia parte del Festival Internacional de Teatro de Caracas, en tiempos de Carlos Giménez, era casi nula la presencia de grupos de teatro hispanos procedentes de Nueva York. El secreto a voces era la baja calidad de sus propuestas en comparación con grupos procedentes de otros países donde los recursos y la capacidad de trabajo eran los mismos. Diez años después parece que la historia sigue siendo la misma, y esto no cambiará si no existe una revisión constante de ese trabajo, que no se logra con un Martín Onio escribiendo una vez al mes para una página web que llega mayormente solo al medio teatral. Existe la necesidad de cinco Onios escribiendo para los tres periódicos en español de mayor circulación en la gran manzana, y para el sinnúmero de publicaciones culturales en español, como sucedía cuando el argentino Alberto Minero, una de las pocas personas que se preocupó por el tema, lo hacia desde El Diario La Prensa de Nueva York.
El inicio de la temporada teatral hispana 2005-2006 se acerca, y con ella el anhelo de los grupos, actores locales y foráneos de que el New York Times, o el Daily News en inglés, envíen a uno de sus críticos y así poder enmarcar y colgar en la pared el logro del “cross over”! Del otro lado, si los medios en español aparecen, bienvenida la nota, ya que significa un ahorro en publicidad y así todos estamos haciendo nuestro trabajo. Se mienten a si mismos en voz alta. Más allá de eso, muchos teatreros siguen engañándose en cierta forma con la profesión, pero ese fenómeno no se siente a flor de piel por el simple hecho de estar viviendo y haciendo teatro en español en “la capital del mundo”.
La pelota está del otro lado, y si es verdad que la crítica es lo que diferencia a los hombres de los animales, le corresponde primeramente al medio teatral exigirse a si mismo para elevar su nivel en todos los ámbitos, y no seguir esperando a Godot!
JB®
Comente sobre este artículo.
|