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No es fácil hacer cine, ni menos cuando para filmar una película tres cineastas dominicanos invierten dos años de trabajo sin recibir paga alguna, ponen sobre la mesa todos los ahorros de la vida, e hipotecan su casas para completar los 250 mil dólares que costó la aventura, y al final del esfuerzo, frente a las salas de cine, los vendedores ambulantes venden las copias piratas por tan solo $3 dólares.
Esta ha sido la historia de Andrea, la película dominicana que los hermanos Rogert y Frankeli Bencosme, y Franklin Vásquez llaman su “hija de tres años”, rodada durante seis meses hombro a hombro con la comunidad de Moca al norte de la República Dominicana, y que acaba de ser estrenada en nueve salas del área metropolitana y dos en New Jersey, cayendo 48 horas después en manos de los piratas de copias.
“No es que te roben el trabajo, sino lo que te están robando es la dignidad. Te sientes como si te están violando”, expresa Rogert Bencosme director y guionista de Andrea, su ópera prima.
“Deprime más ver que alguien lo compra. Soy dominicano y en mi país dicen que en el cine no hacen cosas buenas, pero cuando se hace algo como Andrea y prefieren comprar la copia pirata, se encargan de atrofiar nuestro futuro”, agrega.
A pesar de ver su niña “pirateada”, Rogert y Frankeli Bencosme, director y productor, junto a Vásquez director de fotografía, se siente satisfechos por el respaldo de público que la cinta ha recibió en Quisqueya, y el que está recibiendo en Nueva York y Boston.
“Esta es la primera película de suspenso y misterio que se hace en República Dominicana. Se rodó como un proyecto de familia, de la gran familia de Moca. La casa donde rodamos es de un primo mío que ni sabia que existía, y como él, se unió muchas más gente”, explica Rogert, quien reside en Laurens, Massachusett, junto a su hermano y Velásquez.
Andrea, basada en un hecho real sucedido en Moca, narra la historia en torno al conflicto que se desata cuando Andrea visita el cementerio y remueve una cruz de una tumba para colocarla en la tumba de su abuela. Un espíritu que ha estado cautivo por años se libera para tomar una vieja venganza que tenia pendiente.
“Muchas escenas no es quizás lo que queríamos hacer, sino lo que pudimos hacer. Pudo haber sido mejor si hubiese habido más dinero”, aclara Rogert.
“Teníamos una planta de energía donde solo podíamos conectar cuatro luces a la vez. Por eso la película tiene el estilo que los franceses llaman “Film Noir”, o cine negro. No por gusto, sino por necesidad”, agrega Vásquez, director de fotografía.
Andrea seguirá su camino a salas de Miami, México, Venezuela y Colombia, para luego ingresar al mercado legal del DVD, aunque ya haya hecho su debut en el mercado paralelo.
“El cine dominicano es como un niño recién nacido. Cuando compran la copia pirata es como si le clavara un cuchillo a ese niño, para matarlo chin a chin”, dice Bencosme. “Apoyen y disfruten nuestro cine en las salas, para seguir produciendo. Si no, este niño no va a crecer”.
JB® Foto: José Bayona.
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